Una vida plástica, desde la placenta materna

Una vida plástica, desde la placenta materna

19 enero 2021 0 Por Jorge Achar

Desde el estallido del marketing en el siglo XX con un especial enfoque al consumo, el ser humano comenzó su viaje como protagonista del ‘inicio de su final’ socavando sobre su futuro de una manera errática y egoísta. La Real Academia Española (RAE) define al consumismo como la “tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios”, en lo personal además de inmoderada, este autor agregaría ‘hipócrita’.

¿Cuántos smartphones hay que comprar para considerarse inmoderado? ¿Cuántas gaseosas hay que comprar para considerarse inmoderado? o ¿Cuántos cigarros se puede considerar inmoderado? Probablemente esta palabra implique un significado objetivo o incluso mezquino para la realidad. En las últimas décadas, mediante el consumismo desmesurado, el hombre se abocó silenciosamente a dinamitar su propio destino utilizando uno de sus principales inventos: el plástico.

Una de las islas de plástico formada en el Pacífico (Nat Geo)

Una de las islas de plástico formada en el Pacífico (Nat Geo)

La polución plástica nos recuerda que cada año se utilizan 5 trillones de bolsas plásticas en el mundo, cerca de 13 millones de toneladas de plástico ingresan a los océanos anualmente, cuando solo el 9% del mismo es reciclado1. La pregunta ahora probablemente sea, ¿donde termina tanta cantidad de plástico? Bueno, no jugaremos con números, en vez de eso nos enfocaremos sobre los hechos en sí mismos. Las partículas de microplástico están definidas en un tamaño menor a 5mm2 y muchas veces se trata de un tamaño a propósito con fines comerciales. El problema es cuando no se logra controlar el destino final y terminamos encontrándolas dentro de la comida, particularmente en aquella proveniente del mar3, en la sal marina4, en el agua potable5,en el intestino humano6, en prácticamente todos lados si tenemos en cuenta aquellos objetos plásticos que fueron creados a propósito para uso específico.

Finalmente, el lugar más increíble, triste y preocupante, es encontrarlo en el mismo sitio donde se desarrolla un embrión humano. La placenta, es el órgano más importante para un bebé, puesto que le suministra alimento, oxígeno, le facilita la excreción y lo mantiene vivo hasta el instante de su nacimiento. Los embriones y los fetos continuamente se adaptan al medio materno, e indirectamente al externo, mediante una serie de reacciones complejas. Una parte importante de esta serie de respuestas consiste en la capacidad de diferenciar lo propio y lo no propio, un mecanismo que podría verse perturbado por la presencia de microplástico7. El increíble hallazgo de investigadores Italianos8 debería encender una alarma en la sociedad, el egoísmo humano que alimenta la contaminación plástica cada día, es una muestra clara de que la concientización quizás sea un poco obsoleta para estos tiempos.

 Bowerbird australiano salvaje con un anillo de botella encajado en boca.

Bowerbird australiano salvaje con un anillo de botella encajado en boca.

Las políticas gubernamentales normalmente no son rigurosas, no es suficiente con expedir una ordenanza municipal que prohíba las bolsas plásticas en los comercios. Tampoco es evidente un efecto positivo al colocar un gran cartel de “Prohibido arrojar basura” en las playas. Algunos argumentos apelarán a que sigue tratándose de una cuestión “cultural” pero, sin embargo, siguen proviniendo de los mismos artífices de este problema, pues incluso, en las mejores playas de los países desarrollados también hay ‘suciedad humana’.

La gran mayoría de los plásticos están pensados para que duren muchísimos años, por eso a pesar de estar hecho de materias primas, la naturaleza no puede asimilarlo con facilidad y solo es posible el reciclaje. Y si la naturaleza misma no puede lograrlo, nada nos permite asegurarnos que el desarrollo de la vida humana pueda ser viable en un ambiente contaminado con micropartículas de plástico, que podrían interrumpir en el torrente sanguíneo y causar tempranamente un desastre letal en el sistema inmunológico.

Es tiempo de terminar con los números y comenzar a actuar, por más cruel que parezca la realidad, debe mostrarse ante la sociedad. Dejar en evidencia lo que estamos haciendo, lo que dejamos para nuestros hijos. No hace falta mostrar lo que vendrá mañana, porque hoy ya está ocurriendo. El consumismo definitivamente no contribuye a mejorar la calidad de vida ni mucho menos a desarrollarse, porque si antes se consumía para cubrir necesidades básicas hoy en día tiene como objetivo satisfacer los deseos de los consumidores, que consideran necesarios los bienes artificiales que demandan, y evidenciando aún más la brecha social que existe en la sociedad hoy en día.

Sí, la tendencia además de ser inmoderada también es hipócrita, por que vendemos valores en la televisión y a nuestros hijos, pero cuando salimos a la calle, nuestra palabra va directo al suelo junto con el envoltorio plástico que se utilizó para conservar una fruta…

Como dijo una vez el Dr. Feynman: ‘(…)para que la tecnología sea exitosa la realidad debe tener prioridad sobre las relaciones públicas, pues nadie engaña a la naturaleza’.